martes, 8 de mayo de 2018

México-Tenochtitlán

Durante sus primeras décadas de presencia en el Valle de México, los mexicas no tuvieron un asentamiento fijo por su condición de extranjeros y por conflictos internos. La leyenda cuenta que los mexicas sacrificaron a la hija de un señor de Culhuacán y esto provocó su exilio en unas pequeñas islas situadas en una región pantanosa del lago Texcoco. En 1325 fundarían Tenochtitlán (“lugar donde abundan los nopales o tunas sobre piedra”) en un lugar donde –según la leyenda- su dios Huitzilopochtli, transformado en águila, les revelaría el fin de su migración.                                                     
Diseño urbano

Al igual que Teotihuacán, la ciudad de México-Tenochtitlán había sido cuidadosamente planeada y construida de acuerdo con principios políticos, religiosos, militares y funcionales. Tenochtitlán cubría un área de más de 7 km2 (se estima hasta 12 km2) y tenía en su apogeo alrededor de 150 mil habitantes.
El centro ceremonial estaba dominado por el Templo Mayor, una pirámide con dos templos gemelos dedicados a los dioses Tláloc y Huitzilopochtli y que, para los mexicas, representaba el Coatépetl, la montaña sagrada, que almacenaba la lluvia, los rayos y las semillas multiplicadoras de la vida. El templo era considerado el centro del universo, la morada de los dioses y el lugar por excelencia en que los hombres podían descender a los nueve niveles del inframundo o ascender a los 13 niveles de los cielos.
La construcción del Templo Mayor se realizó en siete etapas, (una nueva etapa cubría la anterior y así sucesivamente), esta información se obtiene de las investigaciones realizadas en las excavaciones de 1978-1981, para la séptima etapa en su esplendor (así es como los españoles encuentran la ciudad), su extensión es de 6 mil 400 metros cuadrados y el templo mayor es de 45 metros de altura.
 El recinto sagrado, con sus abundantes palacios, encarnaba al mismo tiempo el creciente poder político y económico de los mexicas. También contaban con escuelas, recintos para los sacerdotes y los guerreros, dos tlachtli (campo para el juego de la pelota) y otras estructuras religiosas como el templo de Ehécatl-Quetzalcóatl, el dios del viento. Fray Bernardino de Sahagún relata la presencia de 78 edificios dentro de la gran plaza principal de Tenochtitlan. Hasta el momento (2012) gracias a las excavaciones realizadas se han podido encontrar 36 estructuras.
La ciudad de Tenochtitlán se dividía en cuatro barrios o tlaxilacaltin –Moyotlan, Cuepopan, Atzacoalco y Teopan- principales, separados por calzadas que corrían en dirección de los cuatro puntos cardinales. Con la conquista de Tlatelolco en 1473, esta ciudad se convirtió en un quinto barrio. Cada barrio estaba dividido por calpullis que tenían sus propios dioses, templos, líderes y funcionarios. Las familias se establecieron en predios, con las habitaciones agrupadas alrededor de un patio y con dos puertas: una que daba la calle y otra que daba a las chinampas. En estos barrios las casas de dos pisos, propiedad de nobles y ricos mercaderes eran bastante comunes.
Los encargados de los calpulli se dedicaban a la limpieza de la ciudad: en algunas calles había braseros para incinerar basura y para los habitantes existía un sistema de letrinas, “colocadas en puentes sobre los canales, de manera que el excremento se iba acumulando en canoas que posteriormente lo trasladaban a zonas específicas para procesarlo y venderlo como abono agrícola y como ingrediente para el curtido de pieles.” (Florescano E. y Eissa F. (2009). Atlas histórico de México. 67.).
Las calles de Tenochtitlan eran de tierra o canales y era posible llegar hasta el recinto sagrado en canoa. La isla se conectaba con las riberas a través de tres calzadas: la de Iztapalapa (actualmente calzada de Tlalpan y av. San Antonio Abad), la de Tlacopan (actualmente calzada de México-Tacuba), y la de Tepeyácac (actualmente Calzada de los Misterios). El tráfico y los embarcaderos estaban rigurosamente ordenados. Las principales avenidas de acceso contaban con puentes levadizos para dejar pasar a las canoas.
La caída de México-Tenochtitlan.
La caída de Tenochtitlan fue el clímax de diversos hechos como las alianzas logradas por Hernán Cortés y la creencia de Moctezuma Xocoyotzin, de que Quetzalcoatl había regresado para reclamar el trono mexica. El 8 de noviembre de 1519 el ejército hispano, junto con Cortés, son recibidos y alojados en el Palacio de Axayacatl, en la ciudad de Tenochtitlan.
Las alianzas logradas por Cortés en su camino a la capital del imperio nexica fueron logradas, algunas de forma pacífica, como la hecha con los tlaxcaltecas, otras a base de persuasión, es decir, el infundar miedo a los pueblos mediante la utilización de la fuerza, como en Cholula, donde ordena una matanza y el posterior saqueo y quema de la ciudad.
En Tenochtitlan su estancia fue pacífica hasta la muerte del capitán Juan de Escalante y seis soldados en Nautla, durante una rebelión totonaca al negarse a pagar tributo a los recaudadores mexicas, por consejo de Hernán Cortés. A Moctezuma se le exige la entrega de Cuahupopoca, que el conquistador español consideraba responsable directo de la muerte de sus hombres, presionado por esto, Moctezuma hace presentarse a Cuahupopoca, quien sería ejecutado por órdenes de Hernán Cortés en la hoguera.
El odio de los habitantes hacia los extraños hombres y el hartazgo de ver a su emperador subordinado a los españoles, además de la infame matanza del templo mayor ordenada por Pedro de Alvarado el 10 de mayo de 1520 durante la fiesta del renacimiento de Tezcatlipoca, levanta en armas al pueblo mexica, que intentaría arrojar fuera de la ciudad a los españoles.
Se trata de apaciguar los ánimos utilizando a Moctezuma II como mediador, siendo inútil la estrategia, ya que para los mexicas Moctezuma era parte de la situación que se vivía en la ciudad, por lo que sus palabras sólo le valieron pedradas que lo dejarían herido, para morir mas tarde el 29 de junio de 1520.
A partir de este suceso, la conquista de Tenochtitlan sería una lucha frontal entre españoles y mexicas, los primeros para someterla, los segundos para no permitir la caída de su imperio.
Cortés, sitiado, organiza la salida de su ejército en completo silencio durante la noche, aunque de nada sirvió, al ser descubiertos escapando por la calzada de Tepeyac, donde iban a morir muchos españoles ahogados o víctimas de la lluvia de flechas. El ataque del  que Cortés escapa casi acaba con el ejército hispano, que partiría hacia Tlaxcala para reorganizarse y preparar todo con sus aliados para la conquista de Tenochtitlan.
En su camino hacia Tlaxcala, Cortés enfrenta otra batalla en la que casi se escribe una historia distinta. El 14 de julio de 1520 la batalla de Otumbacasi acaba por completo con los españoles, de no ser porque Cortés logra arrebatar un estandarte de un jefe guerrero mexica, ganando una batalla que sin merecer ganaba por ese simple hecho, ya que para los demás combatientes aztecas la caída del estandarte en manos del enemigo significaba que la batalla estaba perdida.
Al sortear con suerte las adversidades que en el camino enfrentaron las fuerzas comandadas por Cortés, se reorganiza un ejército compuesto en su mayor parte por aliados indígenas, guiados por extraños que ganarían una guerra gracias a la desunión que provocó el despotismo mexica hacia sus vasallos.
Se construyeron 7 naves para rodear la ciudad por el lago de Texcoco, se cortó el suministro de agua potable y se sitió por dos meses las tres entradas principales con 80.000 soldados, que en su mayoría eran indígenas. Cuauhtemoc, sucesor de Cuitlahuac, que murió de viruela y fue el último tlatoani de Tenochtitlan, se entrega como prisionero ante el sufrimiento de su pueblo, por el asedio día y noche, la falta de comida y agua, y la epidemia de viruela, pactando la capitulación de la destruida ciudad el 13 de agosto de 1521.
La caída de Tenochtitlan abrió el camino para explorar y someter mas territorios al norte y sur de México.
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